Willys en Filandia
Del parque al mirador, a Barbas Bremen o a la finca donde se va a quedar.
Filandia es pueblo de balcones y de gente que llega a pie, así que la mayoría de las carreras son cortas pero con pendiente: del parque al Mirador son cinco minutos en carro y una subida larga caminando con maletas. Los que llegan en bus desde Armenia o Pereira suelen pedir el Willys en el terminal para que los deje directo en el hospedaje, sobre todo si es finca y queda pasando la vía principal.
De aquí sale también el camino a Barbas Bremen, la reserva de robles y monos aulladores que queda hacia el lado de Pereira. Es trocha, no carretera, y es de los recorridos donde más se nota la diferencia entre un carro cualquiera y un Willys con quien lo sabe manejar. Si va a caminar por allá, cuadre el regreso desde el principio: arriba no hay señal y no va a poder pedir el carro después.
Para las fincas cafeteras de la zona —La Amapola, las de la vía a Quimbaya— el patrón es el mismo de siempre: se sube con equipaje o con mercado, y el conductor le ayuda a bajarlo. Diga cuántos van y qué lleva en la nota de la solicitud; con eso el willysero le pone un precio de una vez y no hay sorpresas al llegar.